Quisiera paralizar mi alma como una postal de otoño
Fundirme con el exhalar hormigueante que siento en la piel cuando el viento me arranca un estremecimiento.
Hundirme en el rovoleo siseante de hojas marchitas que me suspenden con su lenguaje.
El más noble regocijo, la melancolía.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario