El insomnio carga sus pesos sobre los instantes.
El tiempo pesado y los parpados ligeros.
Nunca me da sueño
tan solo puedo soñar con él.
Una línea.
Otra línea.
Otra marca que hago sobre el universo,
como prueba de que estoy en el límite.
Cada verso, otra hendidura en la pared de la celda,
que representa un momento en que debí morir.
Cada verso es un caos de nervios electrizados.
Cada verso es un momento imposible.
Sin embargo, respiro, aún puedo hacerlo
mi cerebro recibe el aliento con el que escribo esto.
Me digo que solo escribo un poema
pero sé que no lo es
si fuera un poema sabría lo que diré en la siguiente línea.
Solo sé que no será atardeceres ni flores
ni la luna, ni amores.
Solo puedo hablar de finales.
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